Los viejos, dicen los entendidos, no se quejan sino que
solamente se sienten cansados. Sienten el peso de los años, es decir, les pesa
lo que recuerdan, pero que ya no existe. No suelen levantar la mirada y ver el
futuro porque éste todavía no es. Además, les queda poco, ellos vislumbran la
muerte. “El hombre es el único animal que sabe que va a morir”. El futuro
tampoco existe. Luego, los viejos están cansados por nada.
La plataforma del presente es lo único que cuenta. Se
trata del gerundio: estamos viviendo.
Si se mira en torno, entonces se describe o se prescribe: “Así están las cosas,
pero así no debieran estar”. Cuando se trata del proceso penal, las
descripciones suelen ser muy tristes y todos concluyen, “Esto no debe ser”.
Pero, cuando se tiene a la mano un conjunto de prescripciones, por ejemplo, el Código de Procedimientos Penales
que ordena el proceso penal acusatorio y oral en Veracruz (México), entonces se
rechaza arguyendo mil y un pretextos. Lo que les importa a los viejos (y esta
vejez no es cosa de edad) es que lo prescrito no adquiera obligatoriedad porque
implica encarar lo desconocido.
Uno de los pretextos más curiosos es cuando se esgrime
hasta con cierta elegancia que el Código es de “primer mundo” y partir de allí
se desprenden una serie de elogios para el procedimiento penal ordenado y
todavía no establecido. Pero, se agrega enseguida: “Es un vestido muy hermoso,
pero que no está hecho a la medida de los países de tercer mundo”. Queda implícito
que nuestra realidad, como en efecto lo es, es una realidad marginal.
Estos viejos de espíritu no han examinado siquiera el
vestido al que aluden, pero quieren conservar a como dé lugar, las garras de
traje que arrastra la realidad actual. Ninguno de esos viejos pareciera estar
de acuerdo con los tintes inquisitoriales del proceso penal que anda por los
tribunales, pero también pareciera que darían la vida porque nada cambiara. En
algunos casos porque el anciano está entronizado y disfrutando los privilegios
que le arroja ser inquisidor o cómplice de los inquisidores. En otras,
simplemente porque el viejo es viejo…

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