miércoles, 16 de enero de 2013

La Reyna de las pruebas


En la sala de la casa del difunto juez estaban reunidos Ximena, sus padres y Fernando su novio. En la recámara descansaba Doña Sara la señora de la casa. El tema de plática de los primeros es la salud de la última. El médico les había dicho que la viuda se había recobrado plenamente. Sin embargo, ninguno de ellos estaba seguro, pues no parecía estar en este mundo.

—Juana, al pasar por allí, les dijo: <<Está como “ida”>>.

—El padre de Ximena inició la plática: <<El médico dice que solamente es un mecanismo de defensa, que el colapso ocurrió por algo que la impresionó mucho y no se atreve a volver a encararlo>>.

—Ximena: <<Papá, tú sabes que la abuela es una mujer muy fuerte>>.

—El papá: <<De acuerdo, pero la muerte de tu abuelo le afectó mucho>>.

—Ximena: <<Sin duda, sintió la muerte de su esposo, pero mientras yo era un mar de lágrimas, ella estaba serena disponiendo todo lo que debía hacerse. Ella estableció las reglas del ritual funerario, no se venció ni un instante, su espalda estuvo recta en todo momento. Se reclinó en la iglesia, pero como es su costumbre>>.

—Fernando, quien casi era de la familia, caminaba admirando las composiciones de cuadros que hay en las paredes de la sala en la casa de la mujer de la que hablaban y pensó en voz alta: <<Su gusto por las pinturas es exquisito, pero los pintores son desconocidos.>>

—Ximena: <<Fernando estamos hablando de cosas serias>>.

—Fernando, ante la inesperada reprimenda contestó: <<Yo también>>.

—La madre de Ximena: <<Parece que Doña Sara despertó vayamos a verla>>.

Se trasladaron a la recámara en donde una mujer se resistía a salir de recuerdos lejanos y se negaba a asimilar el mensaje de su esposo muerto. Lo había recordado prácticamente todo. El impacto de leer el pensamiento de su esposo con la fuerza juvenil, en efecto, le impactó mucho, pero no es la muerte sino la vida, la que provocó la inmersión en los lugares más recónditos de su memoria. Si la tarea de la memoria también era olvidar, su memoria, como la mala sirvienta que es, no hizo bien su trabajo. Pero, se sintió tan a gusto en el mundo de sus recuerdos como un joven de hoy en la nube cibernética. Por esto no quería salir de allí. “Recordar es vivir y vivir es recordar”. Ciertamente, fueron los recuerdos los que la hicieron volver al mundo de Ximena, sus hijos (los papás de su amada nieta) y Fernando.

No obstante, un momento antes de tomar plena consciencia de quiénes estaban alrededor de su cama, resolvió pensar otra vez el “Apocalipsis” de su difunto esposo.

3.2. ¿Por qué la confesión se consideró la reina de las pruebas? Porque los hombres del Tribunal de la fe (la “santísima” Inquisición) creían en el cielo y en el infierno y la confesión de la culpabilidad (que comprendía el arrepentimiento sincero y el propósito de enmienda) es el camino seguro para la salvación de las almas. El confeso estaba a salvo. El vampiro que se colgó de esta creencia fue otra creencia, muy generalizada en los orígenes de este tribunal: el uso válido de la fuerza para obtener esa confesión, ¡Craso error!

El reino verdadero, aquel en el cual la confesión ha sido, es y será la Reyna es el proceso moral y no el campo del proceso penal. Así, la culpabilidad, la verdadera culpabilidad, aquella que comunica con todos los otros para transformar todo, para que el mundo no sea ya exactamente lo que es, es ciertamente el vínculo humano más profundo, la fuente de toda auténtica sociabilidad.

El verdadero fundamento del matrimonio, institucionalizado o no, el único solo que no es prostitución, es la confesión recíproca, una confesión llena de carne y de espíritu que dos seres prosiguen por toda la vida para mejor conocerse y mejor realizarse el uno por el otro, el uno con el otro. Por esto, me confesé con Sara, porque, y no recuerdo ni quien lo dijo,

La confesión conyugal (un sacramento del futuro) constituye la esencia del matrimonio. A medida que salgamos del estado grosero, bárbaro, en que estamos todavía sumergidos, contemplaremos cómo la gente se casa precisamente por esto, para esponjarse todos los días, para decir todo sin reservas, asuntos, ideas, sentimientos, para no guardar nada para sí, para poner en común su alma toda entera

Espero y confío que mi esposa haya comprendido que toda confesión es declaración de amor  y de culpabilidad al mismo tiempo. Bien entendida esta confesión, que es de naturaleza personal y ética, también puede ser asumida por el delincuente, de un modo libre, cara a la sociedad. Este es el fundamento de los procedimientos contemporáneos de justicia alternativa y restaurativa. Ésta es la base sobre la cual se puede construir la mediación y la conciliación.

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El impacto que sufrió Doña Sara radicó en darse cuenta que su esposo también había comprendido lo que ella entendió desde el primer instante. Solamente que ella no se confesó con él, pues hasta el momento de la muerte, lo consideró un hombre egoísta, “feliz”, y que creía tener por misión imponer esa felicidad a los demás y a ella primero que a nadie, muy al estilo americano, muy al estilo de la Ley y el Orden, aquella serie de televisión que él acostumbraba ver con frecuencia.

Ximena, sus padres y Fernando sufrieron un sobresalto cuando Doña Sara abrió los ojos con una expresión de gozo inmenso, pero bañados en lágrimas.
[Esta historia continuará]

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