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| Ángel y bestia |
Para los nietos
de tus nietos
En la Entrada anterior se decía que el valor del derecho
penal y del derecho procesal penal es la racionalidad.
El docto tratará de corregir afirmando que dicho valor es la cientificidad. No se discutirá con los
doctos, allá ellos y sus ideas. Este blog sustenta que los ciudadanos quieren
un derecho penal y un derecho procesal penal en los cuales prevalezca la racionalidad por oposición a la irracionalidad (o arbitrariedad).
El ciudadano de alguna manera percibe que en su sociedad
ejerce dominio la corrupción, pero de algún modo también presiente que las
instituciones de procuración y administración de justicia se sostienen por
actos honestos. Si todo fuera corrupción esas tales instituciones ya se hubiesen
derrumbado. “Hablar, pues, de un sistema totalmente corrupto en el que todos
pecan […] es recurrir a expresiones de condena, con fuerte carga emotiva, para
describir un sistema gravemente alterado que sigue existiendo gracias al
comportamiento de los no corruptos” (Garzón, 2004:211).
El juicio previo sería el siguiente: en las sociedades la
corrupción no va a desaparecer, por el motivo sencillo de que son humanas, es
decir, sus integrantes son “mitad ángel, mitad bestia”. Sin embargo, la
corrupción no debe prevalecer en la sociedad: es necesario atar a la bestia.
Esto es, el ciudadano quiere que las sociedades sean humanas, ahora en el
sentido de que prevalezca la humanidad
(racionalidad) sobre la inhumanidad (irracionalidad).
Las normas jurídicas
pueden concebirse como ataduras para la bestia. Al escribir esto se está
identificando juridicidad-racionalidad-humanidad.
Los ciudadanos anhelan la “buena vida”, ¡Que duda cabe! Sin embargo, más allá
del simple bienestar, quieren la vida buena, en la que prevalezcan los
actos honestos. Los ciudadanos saben que son socios, integrantes de una
sociedad, pero quieren construir una comunidad de amigos. Esto es lo que
quieren para sí, para sus hijos y para los hijos de sus hijos.
Algunas aclaraciones:
a) El derecho es un saber, la ley o el conjunto de leyes son
su objeto de estudio.
b) Ni el derecho ni el conjunto de leyes construye la vida buena, pero la hacen posible.
Las leyes son una garantía que implican respeto y hacen posible construir la
comunidad de amigos (Lacroix, 1977: 115).
c) Para pensar junto con los ciudadanos y como ciudadano, quien
esto escribe asume su papel de ciudadano.
En realidad, toda verdadera vida humana es una dialéctica
del derecho y la amistad.
Bibliografía
Garzón Valdés, E. (2004). Calamidades. México:
Gedisa.
Lacroix, J. (1980). Filosofía de la
Culpabilidad. Barcelona, España: Editorial Herder.

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